jueves, 29 de marzo de 2012

Análisis de la Psicopatía

Trastornos de la Personalidad

Psicopatía Infanto-Juvenil: Instrumentos de evaluación

LISTADO DE INSTRUMENTOS:

  1. Psychopathy Checklist:Youth Version o PCL:YV.
  2. La Antisocial Process Screening Device o APSD.
  3. Youth Psychopathic Traits Inventory o YPI.
  4. La Escala de Contenido Psicopático o PCS.
  5. La Escala P-16.
  6. Inventory of Callous-Unemotional Traits o ICU.


DESCRIPCIÓN DE PROPIEDADES PSICOMÉTRICAS:

El instrumento per se, es la Psychopathy Checklist:Youth Version o PCL:YV (Forth, Kosson, & Hare, 2003). Es una adaptación de la PCL-R de adultos(Hare, 2003) y busca evaluar rasgos psicopáticos en adolescentes entre 12 y 18 años. Su información, al igual que la proporcionada por PCL-R, ha sido organizada en dos grandes factores subdivididos en cuatro facetas: afectivo, interpersonal, conducta impulsiva y antisocial. A diferencia de la escala de adultos, la PCL:YV no posee un puntaje de corte clasificatorio.
Entre sus características psicométricas se señala que, luego del intenso entrenamiento requerido para su aplicación, la PCL:YV posee un índice de acuerdo inter-jueces entre .90 y .96 y una consistencia interna entre .85 y .94
(Forth et al., 2003). Roberts y Bender (2006) señalan que, en diversos estudios, se han encontrado correlaciones moderadas con informes de delincuencia, síntomas externalizados y agresión; también plantean que la PCL:YV es capaz de predecir significativamente tanto reincidencia violenta como no violenta y trasgresiones disciplinarias. Sin embargo, no todos los reportes son positivos; por ejemplo, se ha fracasado en encontrar evidencia de la relación entre la PCL:YV y el progreso en el tratamiento de jóvenes judicializados (Spain, Douglas, Poythress, & Epstein, 2004). A nivel nacional, es importante señalar que la PCL:YV cuenta con un estudio psicométrico preliminar realizado con 30 adolescentes varones judicializados, de entre 13 y 17 años, que señala una adecuada confiabilidad e índices positivos de validez concurrente con las escalas del Inventario Clínico para Adolescentes de Millon (MACI), Millon, 1993) que están asociadas a conducta antisocial (Zúñiga, 2009).

La Antisocial Process Screening Device o APSD (Frick & Hare, 2001), la cual es una reformulación del PSD (Frick et al., 1994). Orientada preferentemente a niños entre 6 a 13 años, es utilizada extensamente con adolescentes.
Sus 20 ítems, análogos a los del PCL-R, se puntúan en una escala de tres puntos que aportan a un puntaje total y a tres dimensiones de comportamiento: insensibilidad emocional, narcisismo e impulsividad. La escala debe ser completada preferentemente por adultos próximos al niño como padres y/o profesores; sin embargo, también existe una versión autoinformada para adolescentes. Ambas versiones han mostrado buenas características psicométricas (Frick & Hare, 2001; Muñoz & Frick, 2007).

Youth Psychopathic Traits Inventory o YPI (Andershed, Kerr, Stattin, & Levander, 2002, citado en Blauuw y Sheridan, 2002). Aproximación basada en el autorreporte del adolescente como fuente de información. El YPI está orientado a jóvenes entre 12 y 18 años y entrega puntajes para la escala total, tres dimensiones factoriales y 10 subescalas; posee estudios que avalan su idoneidad para trabajar con jóvenes de población general, con problemas judiciales y buenas relaciones con la PCL:YV (Green, 2005).

Desde una perspectiva más general, se han desarrollado dos escalas derivadas del MACI:

La Escala de Contenido Psicopático o PCS (Murrie & Cornell, 2000) y la Escala Psicopática de 16-ítems o P-16 (Salekin, Ziegler, Larrea, Anthony & Bennett, 2003).La PCS está integrada por 20 ítems del MACI que se relacionan conceptualmente con el constructo bidimensional de psicopatía de Hare (1991), ha presentado buenas correlaciones con ambos factores y una capacidad de discriminación del 83% (sensibilidad = .85, especificidad = .81) con respecto a alta y baja psicopatía clasificada según la PCL-R.

La Escala P-16 (Salekin et al., 2003) fue desarrollada conceptualmente teniendo en cuenta las propuestas de Hare (1991, 2003) y los planteamientos de Cooke y Michie (2001); quedó conformada por tres subescalas cuyos ítems reflejan las dimensiones de dureza/insensibilidad, egocentrismo y conducta antisocial. Su estudio inicial (Salekin et al., 2003) documenta una buena capacidad para predecir reincidencia general y reincidencia violenta como escala total y según sus facetas dureza/insensibilidad y conducta antisocial.

Una escala diseñada por Frick (2003) para evaluar específicamente la dimensión Dureza/Insensibilidad en adolescentes; se trata del: Inventory of Callous-Unemotional Traits o ICU (Frick, 2003; Essau et al., 2006). Escala de autoreporte que consta de 24 ítems que se estructuran en tres factores: Dureza (callousness; dimensión del comportamiento que incluye carencia de empatía, culpa y remordimiento), Descuido interpersonal (uncaring; dimensión que incluye conductas relacionadas con la ausencia de cuidado por el propio desempeño y por los sentimientos de los demás) y Frialdad emocional (unemotional; focalizada en la ausencia de expresión emocional).

Fdo. Ignacio González Sarrió.
Coordinador "Psicolegalyforense".

He de agradecer al blog Psicología Jurídica y Forense: Grupos de Trabajo este articulo. 
Os recomiendo que visitéis y sigáis este blog si estáis interesados en el tema.

"Perfiles criminales interfectos"

Autor: Ferro Vega José Manuel
Precio: 16,90 €
ISBN 9788415485346
Año Edición 2012
Páginas 212
Encuadernación Rústica
Idioma Español



Sinopsis

Los trastornos de personalidad son un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en las dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social de los individuos.
Muchos de los asesinos en serie los sufren. La mayoría de los asesinos en serie tienen antecedentes enfermizos. Se sabe que, frecuentemente, fueron víctimas de abusos durante su infancia, ya sea física, sexual o psicológicamente, toda vez que existe una correlación entre los abusos de su infancia y los crímenes que cometen. El término serial killer (asesino en serie) fue acuñado por el agente especial del FBI Robert Ressler en la década de 1970. A pesar de que el fenómeno de los asesinos múltiples es generalmente considerado un hecho contemporáneo, puede ser detectado en la historia, no obstante con cierto límite de precisión. El FBI, sin mucha precisión, ha categorizado a los asesinos seriales dentro de dos tipos diferentes: organizados y desorganizados. A causa de la horripilante naturaleza de sus crímenes, sus diversas personalidades y perfiles, y su habilidad para evadir la detección y matar a muchas víctimas antes de ser capturados y encarcelados, los asesinos en serie se han vuelto rápidamente figuras de culto, y han sido representados en muchas novelas, filmes, canciones, historietas, videojuegos, etc

lunes, 26 de marzo de 2012

"Serpientes con Traje" (Definición de Robert Hare)

Durante casi un siglo se ha estudiado y observado al psicópata criminal. Pero a excepción de una breve mención por parte de Cleckley, la idea de un psicópata exitoso – ordinario por casi todos los estándares externos – ha permanecido cubierto por el velo de esa dominante “conspiración de silencio”. A medida que esta serie continúe, se volverá claro porqué este es el caso y cuáles son exactamente las ramificaciones de semejante y peligrosa brecha en el conocimiento y en la conciencia.
Hasta el momento la única presentación profunda del problema de los psicópatas exitosos ha sido el libro Serpientes en traje (Snakes in Suits), de los autores Paul Babiak y Robert Hare publicado en el 2006. El libro es una lectura esencial, y tiene el potencial de salvar tu vida, literalmente. La información que contiene es universal y puede aplicarse a las interacciones sociales de cualquier nivel.
Babiak, como psicólogo industrial y organizacional, descubrió su primer psicópata corporativo en 1992. Mediante el estudio de operadores como “Dave” en su ambiente corporativo, Babiak no solo presentó los métodos mediante los cuales los psicópatas se infiltran y ascienden la escalera del éxito corporativo, sino que acabó con las previas ilusiones acerca de lo que los psicópatas podrían o no lograr.
Muchos en la industria creían que los psicópatas no serían capaces de tener éxito en los negocios. Creían que el maltrato y los comportamientos narcisistas de los psicópatas se harían evidentes ante los empleadores potenciales, y que sus abusos y manipulaciones inevitablemente conducirían a fallos dentro de la compañía. De hecho, los llamados “expertos” no pudieron estar más equivocados.
Parecen haber ignorado la misteriosa habilidad que poseen los psicópatas de presentar ante sus víctimas una imagen de extrema normalidad, e incluso de excelencia. Y eso es lo que somos para ellos: víctimas, “objetivos” potenciales, tontos.
Contra las creencias prevalecientes y suposiciones arrogantes, Babiak descubrió que los psicópatas eran muy bien aceptados en posiciones de dirección en empresas importantes, e incluso estaban experimentando éxito en sus carreras.
Aparentemente, su extremo narcisismo fue confundido con un “rasgo de liderazgo positivo”, y la oscura moralidad y típico caos interno del ambiente de las fusiones, compras, y ganancias parecía perfecto para los de su clase. No solo se manejaban satisfactoriamente bajo presión – por no poseer la habilidad de sentir miedo o estrés – sino que las potenciales recompensas personales eran demasiado grandes como para resistirse, para el negocio y para el psicópata.
Según indica Babiak, “la carencia de conocimiento específico sobre lo que constituye la manipulación y engaño psicopático entre la gente de negocios fue la clave para el éxito de los fraudes corporativos”.

Irónicamente, las mismas personalidades que las corporaciones y otras entidades poderosas buscan, son generalmente aquellas que causan su inevitable caída (la caída de Bernie Madoff, Enron, el Nazismo).

Y estas son las personalidades que hemos sido condicionados a ver como ideales. Por ejemplo, a través de las “gafas de color rosa” de aquellos que no tienen conocimiento, los engaños y manipulaciones se han convertido en sinónimos de “persuasión” e “influencia”; el comportamiento frío y la falta de remordimiento se han convertido en sinónimos de “orientación a la acción” y de “la habilidad para tomar decisiones difíciles”; la valentía e impulsividad se han transformado en “audacia” y “vivacidad”; la carencia de emociones se ha transformado en sinónimo de “fortaleza” y de “control emocional”.
En pocas palabras, cuando alguien denomina como “persuasivo e intrépido” a un psicópata, en realidad deberíamos cobrarle el cargo por hacerle propaganda al psicópata, porque eso es lo que es.
¡Es como vender blanqueador y llamarlo agua bendita! En los documentos estas cualidades podrían parecer prometedoras, pero como compañeros de trabajo, y especialmente como jefes, los psicópatas son dominantes, intimidatorios, atemorizantes y peligrosos.
Rápidos para hacerse del crédito por el trabajo de otros y para emplear y despedir empleados impulsivamente, ellos solo toleran las admiraciones, tienen una extrema falta de previsión, y genuinamente carecen de la comprensión que hace a un buen líder.
Un psicópata, descrito por Babiak, “no estuvo dispuesto, y quizás fue incapaz, de reconocer que alguna de sus decisiones pudieran haber producido consecuencias negativas para el negocio”. Incluso cuando llevan vidas superficialmente “normales”, los psicópatas siguen causando problemas de maneras que vuelan bajo el radar de la ley – económicamente, psicológicamente, emocionalmente.
¿Cómo lo hacen? Mediante el análisis de los fraudes corporativos, Babiak descubrió los métodos básicos que utilizan los psicópatas para funcionar en ambientes jerárquicos corporativos. Pero sin importar el medio ambiente en el que el psicópata se encuentre – una relación romántica, una estrategia corporativa, un atraco planificado, una campaña electoral, un golpe político…la lista de posibilidades es interminable – utiliza la misma rutina de tres fases en sus víctimas, “Evaluación – Manipulación – Abandono”.
En la primera fase, el psicópata evalúa el valor de su “aliado” y potencial peón – qué es lo que puede hacer ella/él para cumplir los objetivos del psicópata. Los psicópatas son expertos en identificar y presionar los “botones” de los demás, sus “gustos y disgustos, motivos, necesidades, puntos débiles, y vulnerabilidades”.

Las fortalezas de los demás son utilizadas y sus debilidades son explotadas.

Luego, el psicópata utiliza mensajes cuidadosamente trabajados para un objetivo específico, empleando información reunida en la Fase de Evaluación. Luego adapta su manipulación para acomodar todo el nuevo intercambio con el objetivo de mantener un control total. Según señalan Babiak y Hare:
Habitualmente hacen uso del hecho que para muchas personas el contenido del mensaje es menos importante que la forma en la que es entregado. Un estilo de entrega convencido y agresivo – generalmente cargado de argot, clichés, y frases floreadas – reemplaza la falta de sustancia y sinceridad en sus interacciones hacia los demás... son maestros del manejo de las impresiones; su comprensión de la psiquis de los demás combinado con una superficial – pero convincente –, la fluidez verbal les permite modificar sus personalidades con habilidad mientras encaje con la situación y su plan de juego.
Son reconocidos por su habilidad de usar muchas mascaras, cambiar “quienes son” dependiendo de la persona con la que estén interactuando, y hacerse parecer agradable ante su víctima.

Suena muy parecido al trabajo realizado por las agencias de inteligencia, ¿no es así?

Los psicópatas también usan una variedad de técnicas de manipulación, por ejemplo, el gaslighting (N. del T.: forma de intimidación o abuso psicológico mediante la cual se le presenta información falsa a la víctima, haciéndole dudar de su propia memoria y percepción).
Cuando a las personas se les dice una mentira lo suficientemente seguido, y con aparente certeza absoluta, la gente normal tiende a dudar de sus propias percepciones. “Sorprendentemente, la mayoría de las víctimas eventualmente dudarán de su propio conocimiento de la verdad y modificarán sus propias visiones para creer lo que el psicópata les dice en lugar de lo que ellos saben que es verdad”.

En esta fase, el psicópata explota despiadadamente a sus víctimas, utilizándolas para adquirir dinero, posición, control y poder.

Cuando una persona ha dejado de serle útil, son descartados al final, en la Fase de Abandono. Leales a nadie, generalmente esto produce devastadores efectos en aquellos que fueron engañados por la fachada de mentiras y “buenas intenciones” del psicópata.
Sea que una esposa haya sido succionada emocionalmente, una persona mayor cuya cuenta bancaria haya sido vaciada, o un “amigo” cuyas conexiones finalmente hayan rendido sus frutos, el psicópata inevitablemente los descarta y avanza hacia su próximo objetivo.
Dentro del mundo corporativo, Babiak identificó una variación más elaborada en cinco-fases de esta dinámica. Primero, los psicópatas usan su encanto y don del discurso para simular cualidades de liderazgo, en consecuencia, ganando una entrada a la compañía.
Una vez ubicado como empleado, identifican posibles objetivos y rivales entre los compañeros de trabajo – de compañeros talentosos pero inocentes cuyo trabajo pueda ser robado a las secretarias que controlan el acceso a los ejecutivos importantes – en la fase de evaluación. Babiak describe los cuatro grupos de personas que los psicópatas emplean en sus juegos.
Los peones son los co-trabajadores comunes que tienen “poder e influencia informal”, y que son astutamente manipulados por los psicópatas para querer – o necesitar – apoyarlos y complacerlos. Los Patrones son individuos de alto nivel con poder formal. Desarrollando una afinidad con los patrones, los psicópatas se aseguran protección de los ataques de trabajadores de bajo nivel que ven a través de la máscara.
Los Chivos Expiatorios son peones que han perdido su utilidad y que por lo tanto han sido descartados. Por último, la policía organizacional son individuos como auditores, seguridad, y personal de recursos humanos que poseen más experiencia en detectar manipulaciones en el lugar de trabajo.
En la tercera fase, de manipulación, los psicópatas crean y mantienen su “ficción psicopática”, diseminando desinformación positiva sobre ellos mismos y desinformación negativa sobre los demás utilizando la red de peones, patrones e “idiotas útiles” que ellos crean.
Mediante la creación de conflictos entre los demás empleados, desvían la atención de ellos mismos, prefiriendo operar detrás de escenas y por sobre las tormentas que ellos generan y manejan.
En la fase de confrontación, los psicópatas descartan rivales y peones (ahora chivos expiatorios), frecuentemente utilizando técnicas de asesinato de personalidad, desintegración, y otras tácticas, utilizando los denominados “hechos” que desvían significativamente de la verdad.
De esta manera se salen con la suya apoyándose en los patrones ubicados en altas posiciones con quienes ahora se siente confiado. Y al final, la fase de ascensión, en última instancia eliminan a sus patrones, tomando para si mismos las posiciones y prestigio de aquellos que una vez lo apoyaron.
En el juego del psicópata, la gente existe únicamente para ser manipulada, y persigue sus objetivos a cualquier costo, incluso si eso significa atacar por la espalda a todo aquel que lo apoyó en su ascenso.
El interés en los psicópatas corporativos ha aumentado significativamente en la última década, en gran parte debido a los fraudes y escándalos corporativos como Enron en el 2001 y Madoff en el 2009.
Extrañamente, dada la cantidad de escándalos políticos y sus impactantes similitudes con sus primos corporativos, la idea de que los psicópatas infiltran a los gobiernos – con desastrosos resultados – todavía debe recibir la atención que se merece. De hecho, las masacres políticas que están ocurriendo actualmente – los oscuros aspectos de la historia humana que nos fascinan y nos provocan rechazo – y la corrupción que inevitablemente conduce a ellos, tienen sus raíces en la presencia de psicópatas en posiciones de poder e influencia.
Podemos encontrar psicópatas en prisión por toda clase de crímenes violentos y predatorios contra otras personas, incluyendo delitos de guante blanco. Programas universitarios, sociedades académicas, conferencias, textos profesionales y manuales, todos existen para entender el problema y ayudar en la prevención de esta clase de crímenes.

¿Pero qué hay de su rol en los crímenes contra la humanidad?
 
No he podido encontrar ni un solo informe académico investigando el rol de la psicopatía en la política, sea en sistemas democráticos o dictaduras abiertas. Así como los investigadores dudaron primero de que la habilidad de los psicópatas de tener éxito en los negocios, y el problema siguió sin ser examinado, el problema de la psicopatía en la política sigue siendo totalmente ignorado.
Científicos políticos se niegan a observar la psicopatía, y los expertos en psicopatía se niegan a observar la política.
Los resultados de tal ceguera son evidentes en la historia – y en el presente – para que todos vean. Genocidios, dictaduras, tortura aplicada por el estado, “guerras sin fin”, asesinatos políticos, escuadrones de la muerte, corrupción, chantajes, vigilancia de civiles, “secretos de estado”, “espionaje” ilegal, etc.
La situación es extraña, considerando el hecho de que los expertos han dejado cada vez más en claro que los psicópatas pueden ocupar posiciones importantes en todas las profesiones: leyes, negocios, psicología, académicas, militares, entretenimiento, fuerzas del orden, incluso – y quizás especialmente – en la política.
Según lo explican Babiak y Hare, “Muchos [psicópatas] se las arreglan para graduarse en la Universidad u obtener credenciales profesionales, pero en la mayoría de los casos no es mediante el trabajo duro y la dedicación sino a través del engaño, haciendo que otros hagan el trabajo, y generalmente “aprovechándose del sistema”.

Bernard Madoff

El caso Madoff ofrece gran cantidad de implicaciones, no solo respecto a Wall Street en general, sino también en la escena política. Interesantemente, la lista de sus víctimas carece de nombres de banqueros norteamericanos u otros importantes inversores institucionales, quienes normalmente requieren del tipo de información que la empresa de Madoff mantenía oculta.
De hecho, el negocio fue sospechoso de fraude durante casi una década, con evidencia de malas conductas que se remontan hasta los años 70s. Y aún así no se condujeron investigaciones serias hasta que sus hijos lo entregaron. Muchos sabían durante años, pero permanecieron en silencio, permitiendo a Madoff continuar con el esquema que arruinaría a miles. Convenientemente, la sobrina de Madoff contrajo matrimonio con un alto directivo de
Cumplimiento de la Comisión Reguladora de Empresas y Valores en el 2005 y Madoff mismo presumió sobre sus cercanas relaciones con reguladores del SEC. La firma de Madoff mantenía relaciones cercanas con legisladores y reguladores de Washington, con Madoff en el directorio de la Asociación de Valores Industriales, y el hermano de Madoff en el directorio de la Asociación de Valores Industriales y Mercados Financieros (SIFMA).
En el artículo de Creswell y Thomas para el New York Times, un socio cercano a Madoff relata que “Una vez me mencionó que pasó un tercio de su tiempo en Washington a principios de 1990 -fines de 1980”.
El fondo de Madoff no solo era un perfecto lavado de dinero para potenciales co-conspiradores, sino que estaba protegido por sus relaciones cercanas con la “policía organizacional” del SEC y por su control dominante sobre sus empleados. “Nadie se iba porque jamás podrían encontrar otro trabajo que pagara tan bien como este.
Algunas personas, luego de su arresto, especularon que era una clase de soborno; nadie hizo ninguna pregunta sobre porque los Madoff eran agradables, protectores y generosos”. (The Daily Beast) Según Babiak y Hare, “El nivel e intensidad de intimidación psicopático comúnmente mantiene a aquellos que han sido abusados sin dar el paso adelante”.
Controlando a subordinados y cortejando reguladores, Madoff se protegió de la exposición. Fue solo después de que su arrogancia sacara lo mejor de sí, que todo cayó.
Pero Madoff es solo un síntoma de un problema sistémico que afecta a la humanidad desde el nivel de relaciones interpersonales hasta los más altos niveles de control político.
El “psicópata de variedad de jardín” maniobra por medio de control y poder en una esfera de influencia relativamente limitada: desde su familia inmediata a un mayor grupo de compañeros de trabajo y víctimas de la oportunidad.
Los psicópatas criminalmente versátiles se mueven de víctima a víctima, dejando un tendal de mujeres destruidas emocional y físicamente; personas mayores desprovistas de sus ahorros de toda la vida; robos de donaciones; niños torturados y mutilados. El psicópata corporativo no solo afecta a todos en el equipo de trabajo de la compañía; sus fechorías tienen el potencial de arruinar las vidas de miles.
Pero el psicópata político, en una posición del mayor prestigio, poder, e influencia, tiene el potencial de dominar – y arruinar – imperios. Su influencia llega al nivel social y sus decisiones tienen el potencial de afectar a miles de millones.

 

lunes, 12 de marzo de 2012

Balística: Algunos tipos de balas




Clasificación de Victimas

Tipos de Delincuencia: Clasificación General del delito y los delincuentes



DIFERENCIA ENTRE DELITO Y CRIMEN
Si bien los delitos pueden definirse como las acciones u omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley, según nivel de “afección social” se establecen diferencias entre éstos y los crímenes.
La gravedad que separa delitos de crímenes, se determina por el tipo de pena que conlleva tal o cual infracción de ley (hecho conductual antijurídico). A su vez, la gravedad de la pena depende de algunos criterios tales como:
  • Valoración del daño para la víctima.
  • Valoración del daño para la sociedad.
  • Tipo de presidio.
  • Duración del presidio.
  • Medidas cautelares.
  • Beneficios e Inhabilidades civiles, entre otras.

Por tanto, el crimen se diferencia del delito y las faltas, porque el primero conlleva daños irreparables a los diferentes tipos de víctimas, implica un riesgo objetivo para la sociedad y la aplicación de ley considera en su resolución penas de larga duración, presidio o reclusión efectiva, ausencia de beneficios e inhabilidades públicas perpetuas.

ACERCA DE LA DELINCUENCIA
¿Qué es la delincuencia? La delincuencia a diferencia del delito y de los delincuentes, puede entenderse como un fenómeno social objetivo, pero indeterminado, en el que confluyen cotidianamente diferentes expresiones delictuales o criminales que afectan a las personas, el patrimonio, la propiedad y a la sociedad en términos generales.

¿Es lo mismo cometer delito que ser un delincuente?
Respuesta: NO. Resulta un error de percepción social que inclusive abunda en los ámbitos judiciales y comunicacionales (prensa), el atribuir de manera indiferenciada este tipo de conceptos. Existe una gran distancia entre cometer un delito y ser un delincuente. Cabe mencionar que el “etiquetamiento” de delincuentes o criminales resulta más “justo” en aquellos individuos que hacen oficio o rutina con la transgresión de normativas delimitadas por la ley.

La Delincuencia un Fenómeno Indeterminado.
Como se afirma, la delincuencia en el presente resulta un fenómeno social objetivo, observable, medible, pero indeterminado. O sea, todo el mundo reconoce su existencia e influencia social, pero nadie logra delimitarla sin recurrir a obras literarias o a neologismos académicos que se lucen en aulas y en el cine, pero que en términos prácticos carecen de sentido práctico y explicativo. La mayoría de sus definiciones no logran ser comprendidas por las personas que legislan, combaten y controlan este fenómeno social adverso que al menos en los países iberoamericanos su tendencia va en alza. “No es posible, o no resulta lógico enfrentar un enemigo, sin antes lograr determinarlo”
Resulta paradójico que mientras en algunas regiones del planeta la población carcelaria disminuye y se extingue, en otras, aumenta de manera exponencial hasta hacer colapsar cualquier sistema penitenciario, además de resentir colateralmente las endebles economías estatales, considerando los altísimos costos económicos asociados a la privación ociosa de libertad mensual y anual que recae sobre los detenidos.

MODELO C.I.E
El modelo comprensivo que se presenta a continuación, tiene por finalidad servir como mapa mental tanto para especialistas de las ciencias del comportamiento, como para los expertos en ciencias forenses médicas y no médicas.
Mención especial para los políticos, policías, prensa, magistrados y abogados.
Aquí se presentan 3 categorías generales, excluyentes entre si, aplicables para la diferenciación tipológica de la delincuencia, delitos y delincuentes según su:
  • Comportamiento Observable
  • Motivaciones
  • Peligrosidad
  • Imputabilidad
  • Probabilidad de reincidencia
  • Necesidad de encarcelación
  • Nivel de Consciencia
  • Versatilidad
  • Especificidad
  • Abordaje, control y disminución
  • Victimología
  • Predicción

Primera categoría o tipo de delincuencia: Circunstancial (C)
La delincuencia circunstancial es la comisión de delitos o crímenes por parte de personas comunes y corrientes, que de la noche a la mañana se ven envueltos en hechos delictivos determinados por el contexto y las circunstancias. En esta categoría no existe planificación, ni premeditación, no obstante la delincuencia circunstancial se diferencia de un accidente, porque en ella pueden establecerse elementos de Juicio [agravantes de responsabilidad criminal], como lo son el dolo (intencionalidad), contumacia (obstinación) y alevosía (ensañamiento).
En ella confluyen una serie de variables ambientales (tiempo, espacio) y personales (comportamiento, respuestas físicas, expresiones verbales y no verbales) que en la interacción con terceros provocan desenlaces conductuales tipificados por la ley penal como delitos o crímenes.
Algunos tipos de delincuencia circunstancial.
  1. Atropellos en estado de ebriedad
  2. Agresiones de genero.
  3. Homicidio por defensa propia.
  4. Evasión tributaria particular.
  5. Conatos o riñas con resultado de muerte.
  6. Algunos tipos de abuso sexual.
  7. Violación leyes de transito etc.

Segunda categoría o tipo de delincuencia: Instrumental (I)
La delincuencia instrumental es la expresión delictual más común y guarda directa relación con los delincuentes crónicos, de carrera u oficio cuya “forma de ser” en sociedad no concibe en su rutina el respeto irrestricto de los parámetros que fija la ley.
Delincuencia instrumental, porque los actos o la conducta delictiva es concebida como un medio que sirve para lograr la consecución de bienes materiales, especies y montos de dinero que de otra manera o bajo el amparo de las normas que dicta la ley, serían imposibles de lograr o conseguir.
En esta categoría se encuentran:
  1. La delincuencia común.
  2. La delincuencia de cuello y corbata.
  3. El crimen organizado.
  4. Corrupción policial, política, judicial o de funcionarios públicos en general.
  5. Los sicarios.
  6. El narcotráfico.

Tercera categoría o tipo de delincuencia: Expresiva (E)
La delincuencia expresiva corresponde a una categoría de delitos o crímenes determinados por disfunciones psicopatológicas, por tanto su estricta atribución es individual (persona a persona) y no es aplicable a organizaciones o regímenes autoritarios/dictatoriales (aunque sus lideres manifiesten rasgos psicopáticos). Son la sociopatía, psicopatía, psicoticismos o neuropatías las que mejor explican estas necesidades de compensación psicopatológica. Esta categoría se reconoce cuando quien al momento de cometer el delito o crimen, incurre en la exageración o desproporción irracional entre la forma delictiva y el logro de objetivos.
Ej. Si el objeto delictivo es la comisión de un homicidio, no son necesarios 25 o 30 balazos a quema ropa, basta con uno o dos, para que el resultado sea el mismo.
Ejemplos:
  1. Asesinos y agresores seriales.
  2. Asesinos de masas.
  3. Femicidas.
  4. Terroristas.
  5. Racistas.
  6. Agresores, estafadores, abusadores y violadores seriales. (sin estructura definida como el crimen organizado)

Conclusión:
El presente escrito, pretende aportar respecto de la simple delimitación y determinación de un fenómeno social indeterminado como lo es la delincuencia. Aquí se presentan 3 categorías generales excluyentes entre si; circunstancial, instrumental y expresivo, las que componen el modelo compresivo de la delincuencia que se presenta. (Modelo C.I.E.)
El determinar la delincuencia y sus tipos conductuales, además de incrementar el nivel de compresión social respecto del fenómeno, sirve para el establecimiento de políticas criminales que para que sean eficientes y eficaces, sin lugar a dudas, deben concentrar su gestión en el tipo de delincuencia que no depende de las circunstancias (C) ni de las psicopatologías (E).
La disminución y control eficiente de los peligros para la sociedad producto de la delincuencia, dependen de políticas gubernamentales tendientes a “combatir” el tipo de delincuencia instrumental o crónica (I), cuyos responsables hacen carrera y empresa debido a los beneficios materiales que les reportan sus ilícitos.
Por último, cabe destacar que si bien el mayor peligro para la sociedad recae sobre la delincuencia instrumental, el tipo de delincuente que más afecta la armonía de la mayoría, a diferencia de lo que se dice o cree de manera generalizada no son los delincuentes de suburbios, sino que por el contrario, son aquellos cuyo poder de decisión inclusive puede arrastrar a toda una sociedad a la guerra. (Cuello y corbata)
Sólo si consideramos el robo como una variable de juicio para establecer un verdadero peligro para la sociedad. “Ni en mil años la delincuencia común podría equiparar el robo o la estafa de los criminales de cuello y corbata”.

TEMA:
Tipos de Delincuencia, tipos de delito y tipos delincuentes.

AUTOR:
Psicología Jurídica y Forense - Ps. Cristián Araos Diaz

Alfredo Galán, el Asesino de la Baraja que aterrorizo Madrid

CRÓNICA NEGRA DE LA HISTORIA: Alfredo Galán, el Asesino de la Baraja que aterror...:


Una entrada bastante interesante sobre un criminal que siempre me ha interesado por la repercusión que tuvo en mi interés en la psicología forense. Es el conocido asesino de la Baraja que aterrorizo España hace unos años.

viernes, 9 de marzo de 2012

¿Los interrogatorios inducen a mentir?

¿Crees que los interrogatorios promueven falsas confesiones? Probablemente todo el mundo responda a coro con un rotundo: ¡Sí! Y tienen razón pero quizás estén haciendo una ligera asociación entre interrogatorio y tortura. Que no es lo mismo.
Uno de los filmes que evidencia de forma casi palpable la relación entre tortura y falsas confesiones es “El último Inquisidor”, protagonizado por Javier Bardem. En esta película el padre de una joven hecha prisionera por la Inquisición española, le hace firmar a Bardem una confesión donde este declara que es un burro (comprendido como un animal de cuatro patas, con orejas y cola incluidos). ¿Su intención? Demostrarle que, bajo tortura, cualquier persona confiesa cualquier atrocidad, aunque ésta sea sumamente descabellada.
Sin embargo, ahora me referiré a otras confesiones: precisamente aquellas que se muestran casi diariamente en los juzgados y que sirven para condenar a las personas. Jessica Klaver, psicóloga de la Universidad Simon Fraser en Canadá, ha diseñado un experimento muy peculiar donde no solo analizan cómo los interrogatorios inducen a mentir sino incluso en qué medida lo hacen. Para ello comparó dos tipos de técnicas de interrogación: "de minimización" (aquellas donde se minimizan los daños producidos por el comportamiento del acusado) y "de maximización" (donde se maximizan los daños y la seriedad de las conductas dañinas).
Doscientos estudiantes fueron invitados a formar parte de un test de personalidad y habilidades de mecanografía. En el momento en que debían desarrollar la tarea de mecanografía, se les advirtió que si presionaban la tecla "Alt" podrían causar una rotura en el ordenador y como consecuencia se perderían todos los datos.
Cuando los estudiantes debían teclear las palabras con la letra "Z", muy cercana a la tecla "Alt", los investigadores simulaban la rotura del ordenador y los acusaban de haber oprimido la tecla prohibida.
Como próximo paso los estudiantes fueron sometidos a interrogatorios de minimización donde las frases típicas eran: "No te preocupes." "Solo fue un accidente." "Tarde o temprano debía ocurrir." "El programa ya era antiguo." Mientras que otros fueron sometidos a interrogatorios de maximización donde intentaban hacer sentir culpables a los estudiantes con frases del tipo: "Tienes que haber oprimido la tecla." "Por ese ordenador han pasado cerca de 50 personas en tres semanas y no se había roto."
¿Los resultados? El 43% de los estudiantes firmó una confesión donde juraban, en falso, que habían oprimido la tecla "Alt". Pero... al contrario de lo que todos podrían imaginar, el índice de confesiones fue cuatro veces mayor entre los estudiantes que fueron sometidos al interrogatorio de tipo minimizador. ¿Por qué?
Probablemente porque en la vida real las técnicas de minimización brindan un falso sentido de seguridad ya que propician excusas morales o legales a las cuales asirse. Además las mismas ayudan a conceptualizan las acciones como accidentales. En fin, culpabilizan a la víctima y muestran la poca importancia de los cargos imputados restándole parte de la responsabilidad al que cometió el delito. De esta manera, la persona se siente más libre de asumir una responsabilidad, aún si no es suya.
¿Otro resultado sorprendente? Las estudiantes femeninas eran más dadas a falsear sus confesiones, tanto cuanto los estudiantes que obtuvieron puntuaciones muy elevadas en el test de sugestionabilidad.

Fuente:
Klaver, J.R., Lee, Z. & Rose, V.G. (2008) Effects of personality, interrogation techniques and plausibility in an experimental false confession paradigm. Legal and Criminological Psychology; 13(1): 71-88.

Escrito por Jennifer para Rincón de la Psicología